Trasvasije de ideas

Me paro frente a una clase y hablo, muevo los brazos, apunto al pizarrón*: diagramas, ecuaciones básicas, fotos. Agito los brazos un poco más, camino, paseo, murmuro,… Apunto al pizarrón.

Estoy tratando de mover ideas de mi cabeza. Mi entendimiento, punto de vista, sesgos y lecciones aprendidas a porrazo limpio. Enumero, y quiero transformar el pizarrón en una cañería que conecta mentes. Pero hay goteras, llaves, desviaciones y llega una magra cantidad del contenido inicial.

Quizás yo soy el viejo fome, pero me cuesta conectar y reducir esas goteras. Actividades interactivas, códigos QR, video parecen no hacer mucha diferencia. Tal vez soy yo: no cuento el secreto de la manera apropriada, muy a lo bruto y con poca paciencia. Tal vez es el tema: maldita estadística y sus leseras significativas. Lo que sea, estoy en un mundo de salas de clases llenas de goteras en el transporte de ideas.

*Pizarrón, bueno un whiteboard con marcadores en vez de tiza.

Distancia

Basicamente olvidado en un cajón de cuentas de viaje he dejado todo lo descubierto. Deseo viajar liviano sin brujula o teodolito sin tecnologías.

Necesitamos volver a un punto atrás pero no se en que año cae. Y volver e intentar nuevas lenguas ideas relaciones que mos lleven a otro futuro.

Talves con ideas y dogmas diferentes. Pero tambien puede ser peligroso y volvamos a repetir todo pero más exagerado

Ahí desearemos ser los mismos y seguro juraremos no caer para desviar nuevamente el camino

Volví al sur

Volví a los cuarenta y tres grados y medio latitud sur, un poco más oscuro, un poco más alegre de haber conocido a esa humanidad diferente. El ritmo de las islas tropicales es contagioso, aproveché de leer novelas, soñar universos alternativos y ver menos televisión. Comí menos y diferente, raíces, pescado y ensaladas; piña y lechosa a destajo.

Recordé paisajes antiguos, también tropicales, con árboles que salvaban del sol atormentador. Pensé en la destrucción de los manglares, la prisión de islas artificiales y de centros vacacionales de plástico. Disfruté viajes en autobús sin ventanas, llenos de colegiales de colores y religiones diferentes. Se reían como nos reíamos nosotros. Son nosotros de décadas anteriores: iguales y merecedores de las mismas oportunidades.

El nivel del agua está tan arriba: un par de metros y ya no hay casa, ni cosecha. El mar lame los bordes mientras el mundo se calienta y nos demoramos pensando en decidir lo correcto. Las islas son los primeros testigos, pero todos vamos por el mismo camino.

Vuelta a borrador

He ido revisando lentamente, restaurando en ciertas ocasiones, pero llegué a un punto en que no puedo encontrar el sueño original. Tras los ataques malandras y mala clase a Tren de Carga de unos años atrás, use Archive.org, pero de alguna manera eso fue borrado y ya no hay vuelta atrás. La memoria alcanza hasta fines del año 2010—lo que no es poco—y del resto, vaya uno a saber.

Pensé en hacerme mala sangre, pero creo que hay que apreciar la impermanencia del medio, ser Budistas electrónicos y let go. Respirar profundo, meditar sentado en un cojín y abrir nuestras mentes a la verdad permanente: no hay URL que resista el paso del tiempo.

De a poco estoy cambiando a borrador los artículos más antiguos y pensando en el desafío de escribir mejor, más seguido y más alegre en el futuro.

Atendiendo la hora

Desplazamientos en 5 lenguas diferentes. ¿Por que no me nombras de manera que te pueda entender?. El alba sale siempre por el este pero aquí la oscuridad se ha vuelto de súbito normal.

Camino ahora a paso lento por rieles de magneto sobre arcillas implacables. Los latidos del corazonnes indican que todos vamos en la misma dirección bajo la misma esperanza, bajo el mismo dolor escondido. Atocha puerta normal.

La luz a vuelto sobre nosotros para continuar el día. Miras la humanidad a traves de la ventana ocultando lo que ya sabes de mi, de los parroquianos del solar, del último eclipse y del día de mañana donde terminará este camino.

La trayectoria sigue fija en el paravrisas dibujada por cerros y cultivos programados por el maquinista en la estación. La realidad virtual hace maravillas y este engaño de viaje talvés nos dejará sentado en la puerta de la misma estación de partida.

Salgamos un rato para afuera y respiremos aire fresco ya que vivir este viaje full HD acondicionado solo nos alejará más de la realidad y del paisaje. Sigues descifrando la humanidad en la ventana quieta sobre el horizonte.

Pienso que nos trajo hasta quí si ayer dormía plasido en una comarca vecina al lado de una foresta y tu traducias carteles en la ciudad en busca escapando del calor.

Barcelona on line

A Tere Serra

Hace 1000 años llegué a Barcelona por la puerta ancha que lleva al corazón de su Catedral.

Ahí besé a migrantes y mendigos de sus calles y compartí hachis y caramel en bares nocturnos de marineros que regresaban desde el continente sur.

Vestí gótico, me escondí de policias y fui maleante por comprar mercadería en avenidas cargadas de viajeros perdidos por la humedad y el calor.

Miré al norte magnétco y ví la gran cruz entre tantas torres de construciíón sostenidas por la pietat misma que tienen sus ciudadanos.

Bajé al subte, tomé camino a fuentes de agua y a piezas escondidas, preparé vino y salé el pescado que llega a día fresco desde el mar Mediterráneo.

Barcelona tiene pendiente de rambla y tatuajes de motociclista en sus muros como señalética viva del virtuoso devenir en sus calles.

Aquí te dejo Barcelona por otros lugares y otras cabelleras, esperando que por fin te decidas a terminar ese maravilloso sueño de natura-construida que te ha heredado Gaudí.

No seas tropical

“No seas tropical”—me dicen indignados. Las desviaciones del color marengo y café carmelita los ponen nerviosos.

Debería conformarme con café instantáneo y kilos de azúcar, las comidas de costumbre y los paseos de otrora.

Hoy me despierto y hay lagartijas en los rincones, aire tibio y húmedo, gente tremenda que se mueve a otro ritmo. Veo un manglar desde la ventana y barcos que guiñan al ritmo de las olas.

Cada vez que vuelo me da cargo de conciencia con los kilos de carbono, hasta que recuerdo que trabajo incrementando la densidad de la madera de los árboles y me relajo. Tengo créditos de carbono hasta el aburrimiento.

Bienvenido a Fiji.

Tan lejos talvez

Los antiguos navegantes y viajeros ya lo sabían. Como también lo sabían astronautas y colonos en otros planetas. Las tardes llegan tranquilas pero se extraña el jardin la conversación cotidiana el beso en la mejilla la comida de noche el sillón y los libros.

En lenguas diferentes los diarios informan novedades del futuro pero con énfasis contrarios que te sacan del colectivo venidero. No es querer volver sino desear que todos los que están lejos en 300.2 milisegundos compartieran el vino la pasta y la ensalada de la mesa.

Existe buena compañia en el viaje pero son muchos los años necesarios para caminar libre y sin condiciones. Aquí la vida parece que da todo pero al mismo tiempo se ríe a carcajadas por que sabe en lo profundo que están navegando solo.

Mienten

En estos días de ataques a las verdades, manipulación de imágenes y videos insólitos, busco un punto de vista equánime. Que llamen al pan pan y al vino vino, sin pelos en la lengua, pero con compasión por el prójimo. Menos repartir miedo, más informar con conciencia, más impulsarnos a cambiar lo necesario. Pero me encuentro con que

El Mercurio miente.
La Estrella de Chiloé miente.
El Manawatu Standard miente.
El Aragüeño miente.
La Opinión Austral miente.

Del primero lo hemos sabido hace más de cinco décadas, de los otros, bueno, de a poco uno se va dando cuenta. Pan y circo, o quizás fonda y circo, para vendernos una cosa más mientras el calor y la sequía consume los árboles lentamente.

Nada pasa si no hay tiempo

No se por que me obseciona la idea de saber sobre el tiempo. En un museo de arte en NY o al medio de una iglesia gótica en Milán saco mi celular y me pregunto ¿que hora es?

Rápidamente giro mis cordenadas y en un calculo mental instantáneo pienso que en el sur están despertando al día o sirviendo la última cena antes del match de futbol en un punto desconocido del continente.

No se por que al despetar en la mañana justo antes de que suene el despertador me pregunto ¿que hora es? como si el tiempo fuese la condición para decidir si hoy saldré a la calle vivo o muerto.

Algo a pasado en la historia con el tiempo que está escrito y que no lo hemos podido leer a pesar de las vueltas dadas a la misma manza. Algo que dice que el tiempo no existe y que solo es una questión de relojeros.