Publicado por Luis el 17 - 07 - 2007 a las 12:01 pm
Un país imaginario
Chile es un país fantasma, un producto de mi imaginación. Declaro esto a los cuarenta años de edad, viviendo veinte de ellos fuera de Chile.
Hay cosas que me transportan, particularmente olores. El olor de chimeneas en Christchurch me lleva a Calle Errázuriz, principios de los años noventa en Valdivia. El olor a tierra mojada es Juan Moya Morales, en Ñuñoa a principios de los setenta. El olor a pan recién hecho queda en el barrio de La Reina, a mediados de los setenta. Hay otras cosas que recrean el país imaginario, como vidrios de autobus mojado, que asocio con viajar a Antumapu en La Pintana.
Me parece que fue Jorge Luis Borges quien dijo que uno recuerda (y extraña) tiempos, no lugares. Volver a un lugar y no encontrar lo que todavía existe en nuestra memoria. El tiempo no es el mismo, uno no es el mismo, por lo tanto sólo las coordenadas espaciales son idénticas. Identidad es básicamente un proceso temporal.
Hay veces que creo recordar personas, lugares o hechos; sin embargo, nunca estoy seguro. ¿Pasó en realidad, o es mi mente imaginando (en vez de recordando) una memoria? Creo que los días de lluvia son los mas fantasmagóricos, donde todos las memorias con lluvia coexisten por un momento.
P.S. Con deuda a Bello Barrio.
2 Comments
July 18th, 2007 at 2:28 am
Puede recordarse también como se más o menos corrupte una memoria relatada … ¡No dígalo por conservarlo! Tragico quando la memoria es única tuya, no tanto si hay otra persona que la tiene como tu, entonces más reconstruirable. Creo yo.
July 18th, 2007 at 7:50 am
Hola Tore, ¡Tanto tiempo! Ciertamente memorias compartidas tienden a evitar el problema de inventar recuerdos. Bueno, a menos que hablemos de halucinaciones colectivas. Välkomnande.
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