Publicado por Marcelo el 09 - 11 - 2007 a las 1:28 am
Pasar el tiempo II
Lo último que vi antes de mi pseuda muerte fue que tiraban fuerte de mis pies y me cubrían con mi dañada capa. No se sentían conversaciones y solo un ruido de oleaje en la orilla indicaba que estaba al borde del mar hacia el norte.
Yo fuí uno de los recogidos por la reina de la feroz batalla. Fuí puesto en la corriente a navegar con un calendario no determinado en mi barcaza. Durante el viaje, solo ví estrellas y algunas errantes puesta de soles. Sentía la fuerza de la corriente en mi espalda como un imán que tira al infinito los metales en un salto al vacio desde un puente.
Fuí tratado bien durante el viaje ya que tuve placidas alucinaciones . Algunos albatros magestuosos me daban de comer y beber a cambio de pedazos de mi capa. No he sido nunca un buen negociante, pero ese trato me parecío un arreglo justo y natural. Veía partir los albatros pintados de calipso y brillos en sus alas. Otros salian asociados al verde sobre su pecho.
Creo que era la tarde cuando desperte por el choque de mi barcaza contra unas piedras. Al fondo, en una larga línea de playa estaban los demás heridos secando al sol los vestigios de la derrota. Oí cien veces a gritos mi nombre en la orilla hasta que de estapanto por la muerte, salí al encuentro de los que me llamaban.
Eran mis compañeros de la fiesta eterna! Algunos se habían vuelto heroes y otros parecían saserdotes de diferentes religiones. Algo había en especial en ellos ahora, ya que al hablar les brillaba la cara y los dientes: - este es otro espacio sobre ejes con otras dimensiones!- me decian.
La alegría vino a mi ya que parte de mi cuerpo aún estaba intacto. La otra parte la deje en la corriente y como trofeo de guerra a mis antiguos enemigos.
Será otra vida me dije. Otro tiempo de ir a pescar a la orilla, hacer nuevo vino y mirar este espacio como una nueva forma de giro al horizonte.

Playa en el desierto de Atacama.
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