Publicado por Marcelo el 12 - 11 - 2007 a las 5:31 am

Pasar el tiempo III

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Hubo un tiempo en que amarnos no era cosa sencilla. Los días estaban dados vueltas y nuestros reflejos en los vidrios de los edificios, más que parecer nuestros cómplices, se convertían en una horda de perseguidores. La esquina está extraña me decías y ya nada era los mismos como hace 20 días en reversa.

Detrás de las plazas nos encontrábamos a ratos. Tu traías tu capa argenta de borde amarillo opaco que era el símbolo de nuestras amadas juntas. ¡Nada podía parar una explosión de universo en ese momento! Ni el lento frío del norte ni el ardor del giro ecuatorial podían destrozar el calor que sentían mis manos junto a las tuyas.

Hablábamos de 36 maneras diferentes. Cada una a su paso, como si coordináramos nuestras pequeñas vidas a la luz de la lluvia de la última primavera juntos. Me decías que tuviera calma, que bajo nuestras capas se abrirían horizontes diferentes. Yo creí en ti y en tu forma de “mirar pasar la vida”.

Ya han llega casi todas las barcazas despedidas al norte durante los 9 días de la última gran batalla. Nada se todavía de ti y de tus reflejos en la corriente fosforescente. Ya casi todas las heridas se han curado y para que el “mirar pasar la vida” vuelva a su sentido debo ver que entras como en un soplo de siesta en la última barcaza.

Todos los colores. Nemesio Antunez

Todos los colores de Nemesio Antunez

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