Publicado por Marcelo el 30 - 11 - 2007 a las 1:39 am
Recuperación del paisaje I
Vivo en una villa al borde del desierto de Atacama. Mi paisaje en evidente cuando se vive a los pies de un seco abismo maltratado por erradas visiones humanas de paisaje que se remontan hacia el norte.
Ayer salí de mi casa y comencé a plantar árboles. Uno primero con las manos en eclipse, dos, tres, cien. Salieron los parroquianos de mi calle y no pudieron ver el horizonte de negros cables eléctricos y enredados hilos telefónicos. Ahora somos una horda extravagante que se multiplica en un plano exponencial que tiene escrito un solo objetivo: llenar el espacio de grandes y frescas biomasas abrazadas al suelo de este mal tratado desierto.
Ayer salí de mi bosque y comencé a plantar pájaros. Uno primero al borde de la tarde para acompañar el despertar de todas las siestas, dos, tres, cien, mil en un triangular abrir de brazos. Salieron los vecinos de mi vereda y saltaron de júbilo por los arcos de iris formados por las alas que pasaban en rápidos giros de colores. Ahora somos una bandada en exóticas figuras geométricas que se desplazan con un solo objetivo escrito: llenar el aire de vuelos de circo sobre primaveras de pastos y árboles pegadas al aire de este herido desierto.
Como era esperado, ayer salí de mi nido y comencé a plantar vientos. Primero alisios cerca del vuelo de los pájaros, dos tres, cien, mil, un millón. Salen miles de niños que sobre los árboles elevan sendos volantines que se confunden con el vuelo de nuestros renovados sueños. Somos una ola de seres obsesionados por la vida con un solo objetivo escrito: plantar árboles, pájaros y vientos y plantar más árboles, más pájaros y más vientos y más más árboles….
Sueño con borrar de nuestras mentes ese humano paisaje errado de una villa que muere al borde del más majestuoso de los desiertos que ha conocido el orbe.

Vuelo de pájaros de Joan Miró
Leave a Reply