Publicado por Luis el 03 - 12 - 2007 a las 11:20 am
Palabras extrañas
Una de las propiedades notables de vivir inmerso en otra cultura es la desintegración del idioma. El comienzo esperanzado cuando cada día hay palabras, reglas y excepciones nuevas. Un sentimiento exhilarado de aprendizaje rápido. Sí, hay tropiezos constantes pero son compensados por nuevos descubrimientos. Pero la ley de rendimientos decrecientes se hace presente y se alcanza un plateau, una aproximación asintótica a un nivel de competencia que — por lo menos para mí — nunca es totalmente satisfactorio.
Simultáneamente existe un deterioro creciente del lenguaje original: ¿Dije imprimido en realidad? Es desuso, polvo, óxido, pátina sobre palabras que sólo son utilizadas en el monólogo constante con uno mismo. Las posibilidades de utilizar exégesis, travesura, estrambótico, anacoreta o crestomatía son limitadas (para utilizar un eufemismo).
Creo que la compensación viene por la apreciación de las diferencias. ¿Por qué uno toma una decisión — como si fuera una opción flotando afuera — en vez de hacer o crear una decisión? ¿Por qué hay tantos objetos culpables — que se caen — y reflexivos que impregnan el lenguaje? También viene por palabras que evaden definiciones precisas (afford, gusta, saudade), sonoridades nuevas (serendipity) o conjuntos de letras que parecen imposibles (rythm, una vocal, por favor).
Aliteración, hipérbaton, la poesía me suena extraña hoy en día. ¿Es un verde bosque más poético que un bosque verde? Quizás no son las palabras y sus combinaciones, pero mi percepción que cacofoniza (verbalizando un adjetivo/sustantivo).

1 Comment
September 17th, 2008 at 9:13 am
bueno
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