Publicado por Marcelo el 11 - 12 - 2007 a las 4:31 am
Recuperación del Paisaje III
Dar vuelta el jarro caliente con café y que nada caiga fuera de lugar no es cosa facil. Ya es tiempo de cambiar la piel y mirar que en estas villas desérticas es posible rescatar la vida oculta bajo el polvo.
Hoy es domingo. Domingo de salir en bicicleta por las calles y de ir mirando al cielo para ver cuanto han crecido esos árboles que plantamos de puro frenéticos que nos creíamos. También ahora sopla el viento y las nuevas tardes de siestas y largas conversaciones de corredor se han vuelto más nitidas que antaño bajo el implacable sol.
Ahora, en las esquinas los feriantes gritan en vivas voces los frutas que llegan con la estación de verano. Gritan damascos, gritan duraznos, gritan melones y gritan zandias y rojas cerezas. Ellas son ofrecidas al sacrifico en altares encumbrados por banderas flameadas por el viento.
Estos nuevos perfumes y las ideas de magnificos platos giran y animan a esta nueva villa que decidió dormir y despertar a la vida al borde del abismal desierto de Chile. En hora buena llegan los feriantes portando la fiesta gitana y portando las misteriosas historias de muchas fundaciones anteriores!
Viendo todo esto que ocurre en la villa y sintiendo el perfume de esas frutas de verano, creo que la recuperación del paisaje es posible y ya se ha completado.
La visión llega al momento de pensar que podemos transformarnos y tener una buena vida aquí, donde ahora sopla el viento, donde ahora los árboles son nuestros gigantes milenarios y donde ahora los pájaros silvan la tarde antes que parta de forma definitiva la noche.
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