Publicado por Luis el 22 - 04 - 2008 a las 3:14 pm
A la vuelta de la esquina
¡Ding! El computador llama mi atención y me cuenta ‘tienes un mensaje nuevo, ábreme y sorpréndete’. Pero nada me había preparado para la sorpresa: una llamada desde 30 años atrás. Era Maurizio, con el que había compartido música (en los momentos agónicos de Disco), jugado atari (space invaders) y hablado de ciencia ficción. Soñábamos como impresionar a nuestras compañeras de curso, primer Betamax, club de fotografía, clases de karate (presencia efímera) yendo en un LTD grande como bote (6 litros de motor).
¿Te reconoces en esta foto? Sí, pero apenas; tanta promesa antes de computadores personales, teléfonos celulares y blogs. Me reconozco en lo fundamental, estructura celular pero vivo en otro planeta.
Me tentó a Facebook, donde me encontré con mucha otra gente. Da vértigo, mirar otras vidas casi olvidadas, como un pervertido observando por el ojo de la cerradura. Es un experimento difícil de tolerar, donde potencialmente cientos de ‘conocidos’ pasan a ser ‘amigos’, al menos en la nomenclatura de una comunidad online. No creo poder sostener la situación por mucho tiempo y lo más probable es que vuelva a mi transmisión solitaria, publicando sólo lo que puede ser realmente público.
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