Publicado por Luis el 08 - 09 - 2010 a las 10:35 am
Memoria telúrica
Estaba contestando un email a mi amigo C en Chile, resumiendo un poco las vicisitudes del terremoto de Christchurch, New Zealand. El problema central de la experiencia en Christchurch es que no hay memoria de terremoto.
En Chile los terremotos son una constante parte de los libros (como Chillán 1939 o Valdivia 1960) y llegan a la memoria personal; en mi caso empiezan en 1971—no con el “terremoto marxista-leninista” como se hubiera escuchado en los martes de Merino—pero el de Illapel. Aquí fue una sorpresa, magnitud 7.1 con lo que “apenas” calificaría de terremoto en Chile, donde el umbral es 7.0.
En lo positivo la mayoría de las casas tienen estructura de madera, lo que las hace muy flexibles. La mayoría de los daños es por caída de chimeneas de ladrillo en casas antiguas. Los edificios de mampostería en el centro fueron los más dañados y medio mundo está saltón.
Se ha ido recuperando el sentido de normalidad, pero con cada réplica fuerte la recuperación retrocede. Algo así como el hotel de Pelotillehue “2 se van 3 llegan”.
Sí, nos sentimos más telúricos y los orígenes no se olvidan, pero a esta altura las replicas ya aburrieron hace rato, como muestra el gráfico:
Cambio y fuera por ahora.

Leave a Reply