A la distancia máxima

A la entrada de los sueños esta el descanso.

Como una boca que se transforma en un largo beso casual e inesperado.

Solo los dioses lo saben:

Es el descanso Ecuatorial que llega  a los pies desde las aguas de un mar en invierno aumentado

Vienen entonces los sueños que se posan sobre mis hombros  a espacios milenarios.

Como un desierto que se cree bosque, como un bosque que quisiera volver a ser desierto.

Nada más extenso, nada más simple.

Solo una miranda.

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