Fonda y circo

Pan: las fondas son nuestra Roma de bacanales, tomar y comer hasta reventar, olvidar por un momento lo efímero y lo eterno, olvidarlo todo por un anticucho. Danzas rituales, cumbias explosivas ahogando toda competencia, porque tocamos nuestros dioses bailando cumbia con un anticucho en la mano y un vaso de pipeño en la otra.

Circo: Don Francisco jugando Pong, Martín Vargas sacándole (¿o fue sacándose?) la cresta a combos, el ñato chileno que más se parecía a Charles Bronson, el Tiburón Contreras engrasado para sobrevivir sus hipotérmicas aventuras. Las bacanales de septiembre interrumpidas por un camión desbocado, aplastando comensales; pero fue una fonda nomás.

De ahí seguimos celebrando con pan y circo tapando el horror, fondas de la Asunción, fondas de la confesión, fondas de la absolución colectiva, fondas de revelación cuma, versión sudaca de Roma licensiosa. Fondas del olvido.

Igualito.

Hay cosas que la poesía no puede tapar

Es difícil descubrir el ritmo natural de los acontecimientos, cialis 40mg
pero hay momentos de extrema lucidez en que el azar no existe, buy sólo hay causalidades que se arrastran por años. Se denomina sincronía al hecho de cruzar un puente en Valdivia, mientras un pelícano pasa planeando a ras del agua, totalmente extendido de alas configurando una composición perfecta. El suceso pasa a ser plus-sincrónico si la composición se repite en Taipei, con una golondrina y un campesino chino lejos de su amada.

It is hard to stop

Estamos frente a una hipersincronía si se añade la caída en espiral de una hoja, con una gota de humedad que estalla en el piso y numerosas, quizás ilimitadas, coincidencias (sincronías) repetidas en forma idéntica o imagen especular, en la ribera de ambos ríos cruzados por sendos puentes.

Un suceso es asincrónico si es único, irrepetiblehealth care
pero hay momentos de extrema lucidez en que el azar no existe, buy sólo hay causalidades que se arrastran por años. Se denomina sincronía al hecho de cruzar un puente en Valdivia, mientras un pelícano pasa planeando a ras del agua, totalmente extendido de alas configurando una composición perfecta. El suceso pasa a ser plus-sincrónico si la composición se repite en Taipei, con una golondrina y un campesino chino lejos de su amada.

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pero hay momentos de extrema lucidez en que el azar no existe, buy sólo hay causalidades que se arrastran por años. Se denomina sincronía al hecho de cruzar un puente en Valdivia, mientras un pelícano pasa planeando a ras del agua, totalmente extendido de alas configurando una composición perfecta. El suceso pasa a ser plus-sincrónico si la composición se repite en Taipei, con una golondrina y un campesino chino lejos de su amada.

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Banderas

A la entrada de los sueños esta el descanso.

Como una boca que se transforma en un largo beso casual e inesperado.

Solo los dioses lo saben:

Es el descanso Ecuatorial que llega  a los pies desde las aguas de un mar en invierno aumentado

Vienen entonces los sueños que se posan sobre mis hombros  a espacios milenarios.
Es difícil descubrir el ritmo natural de los acontecimientos, capsule
pero hay momentos de extrema lucidez en que el azar no existe, buy sólo hay causalidades que se arrastran por años. Se denomina sincronía al hecho de cruzar un puente en Valdivia, mientras un pelícano pasa planeando a ras del agua, totalmente extendido de alas configurando una composición perfecta. El suceso pasa a ser plus-sincrónico si la composición se repite en Taipei, con una golondrina y un campesino chino lejos de su amada.

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De más

Quizás pensaste que estaba escribiendo cabezas de pescado. Quizás.

De más está decirle que para el país es muy importante que personas de su calidad evalúen los proyectos que concursan, pfizer
con el fin de asegurar una correcta asignación de los recursos públicos.

Email de CONICYT solicitando evaluación de un proyecto. Bueno, prescription
si está de más, de más está ponerlo. Ingenuamente uno les dice que sí y después continúan spamming para el resto de la vida. 🙁

De parranda y el loop eterno

En un milisegundo más:

Hyper-tenso.

Hyper cansado.

Hyper-enarbolado.

Hyper-enajenado.

Hyper-descuidado.

Viejo a medio camino.

A un cuarto de camino.

A un octavo de camino.

Al final del camino.

Se te acabó el camino.

Hyper-al final.

Hyper-espacio-temporal.
Es difícil descubrir el ritmo natural de los acontecimientos, internist
pero hay momentos de extrema lucidez en que el azar no existe, buy sólo hay causalidades que se arrastran por años. Se denomina sincronía al hecho de cruzar un puente en Valdivia, mientras un pelícano pasa planeando a ras del agua, totalmente extendido de alas configurando una composición perfecta. El suceso pasa a ser plus-sincrónico si la composición se repite en Taipei, con una golondrina y un campesino chino lejos de su amada.

It is hard to stop

Estamos frente a una hipersincronía si se añade la caída en espiral de una hoja, con una gota de humedad que estalla en el piso y numerosas, quizás ilimitadas, coincidencias (sincronías) repetidas en forma idéntica o imagen especular, en la ribera de ambos ríos cruzados por sendos puentes.

Un suceso es asincrónico si es único, irrepetibleprescription
mi mundo circunnavega océanos de números, imágenes espectrales, ultrasonidos, componentes de varianza varios, mirando a los árboles de manera multivariada. Llega un momento en que tanto número y abstracción requiere una pausa, un vínculo (aunque sea tenue) a la motivación original.

La magia de los árboles es una de las pocas constantes en mi memoria y genera ese vínculo primordial. Recuerdo un bosque de raulíes grandes, formando una catedral acogedora—de esas sin pederastas y pedófilos—con columnas que podrían sostener un universo paralelo. En serio, así de grandes eran los árboles y el bosque se extendía hasta donde alcanzaba mi mirada de veinte años atrás.

Esos bosques, por motivos meramente técnicos, tienen que estar al sur, siempre un poco más allá de nuestro alcance. Si los tocamos se mueven más allá. Y así de a poco llegamos a cuarenta y tres y medio latitud sur y los malditos árboles se ríen, con más ganas que de costumbre, y pasan a estar a cuarenta y cuatro latitud sur. Los árboles hablan con susurros y me preguntan “¿nos entiendes mejor?” y les contesto agotado “entiendo mejor algunas partes pero tengo más preguntas que al comienzo”. Con un ataque de risa los árboles me recuerdan la frase de John Archibald Wheeler:

Vivimos en una isla rodeados por un mar de ignorancia. Cuando nuestra isla de conocimiento crece, así también lo hace nuestra costa de ignorancia.

Estos árboles parecen ser medio Budistas Zen; por lo menos no me contaron la historia del sonido de una mano aplaudiendo. Esa es la contradicción constante de investigar: cada año sé acerca de más cosas que no sé y me queda la duda de cómo va a terminar la historia. Mi sospecha es que voy a seguir colectando miradas desde diferentes perspectivas y cuando llegue el momento—esto es el momento mágico en que las hojas de los árboles se encuentren en la conjunción apropiada—voy a entenderlos. Y voy a reir con los árboles y me voy a cambiar de tema, porque hay que saber retirarse mientras uno va ganando.
— “¿Supiste de Claudia, recipe Mónica, cough
Sandra [escoge una]?” me preguntó mi amiga.
— “No, nada desde el año del ñauca” repliqué indolente.
— “Se suicidó unos pocos días atrás. Saltó al vacío, apretó el gatillo, usó el horno [escoge uno]” me informa mi interlocutora.

“Qué pena, qué sorpresa, qué extraño” respondo en turnos. ¿Cómo entender lo incomprensible con tan poca información en nuestras manos? Sola en New York, sola en Santiago, sola en algún pueblo innombrable. ¿Quién hubiera apostado contra sus vidas? “Era alegre, amistosa, retraída [escoge uno]”.

¿Están? ¿Sí? ¿Dónde? y las recuerdo desde 1976 en adelante. Claudia era mayor que yo, las otras menores; todas marcan (o marcaron) etapas, lugares, momentos. Y no encuentro cómo terminar este texto, porque no sé que les diría. Adios o gracias.
Esta ha sido una semana extraña.

Como estar al lado del camino.

Intentando definir el espacio y el tiempo:

  • En geometrías conocidas e imaginarias.
  • Con signos concretos y virtuales.
  • En transformaciones simples y a veces compuestas.

Pocos se preguntan por su tiempo y su espacio, sickness
de como ellos ocurren en paralelo, website
definiendo sus físicas y sus ecologías.

Eso a sido esta semana, pensar en lo que no se piensa.

Pensar y a ratos sentirse sentado al lado del camino.

Como un espino al borde de la pradera que viene

Hay años buenos, doctor
esos en que nos sentimos a prueba de balas, urticaria
y años mediocres, en que nos agarramos cuanto bicho anda dando vueltas. El dos mil once pertenece a la segunda categoría; a pesar de los milagros de la medicina moderna (donde milagro se escribe entre comillas) he andado contra las cuerdas. Suena serio, pero hasta donde y sé es un simple resfrío tras otro, una reacción en cadena o una seguidilla de inconvenientes.

Antibióticos, kilómetros de papel higiénico—suave, de buena calidad, para no lijar la nariz, antioxidantes, limón, cama, no cama, analgésicos y toda la parafernalia asociada a los resfríos. Un cerro de papeles usados y arrugados a mi lado verifica mi historia, mi coartada en lenguaje policial, la evidencia de este 2011 otoñal.

De a poco he derivado a infusiones con contenidos bajos (o no tan bajos) que no curan, pero alivian el malestar constante. Y ahí es donde empezó esta nota, tomando mate con miel. Iba a servirme una segunda taza cuando observé los finos del mate pegados en un poco de miel al fondo de la taza. Mate y miel, una combinación interesante como para pensar en cápsulas o caramelos. ¿Habrá pastillas de mate con miel? Porque parece que el mercado está lleno de eucalipto, mentol y otras combinaciones que no incluyen el fondo de mi taza.

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pero hay momentos de extrema lucidez en que el azar no existe, buy sólo hay causalidades que se arrastran por años. Se denomina sincronía al hecho de cruzar un puente en Valdivia, mientras un pelícano pasa planeando a ras del agua, totalmente extendido de alas configurando una composición perfecta. El suceso pasa a ser plus-sincrónico si la composición se repite en Taipei, con una golondrina y un campesino chino lejos de su amada.

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Estamos frente a una hipersincronía si se añade la caída en espiral de una hoja, con una gota de humedad que estalla en el piso y numerosas, quizás ilimitadas, coincidencias (sincronías) repetidas en forma idéntica o imagen especular, en la ribera de ambos ríos cruzados por sendos puentes.

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pero hay momentos de extrema lucidez en que el azar no existe, buy sólo hay causalidades que se arrastran por años. Se denomina sincronía al hecho de cruzar un puente en Valdivia, mientras un pelícano pasa planeando a ras del agua, totalmente extendido de alas configurando una composición perfecta. El suceso pasa a ser plus-sincrónico si la composición se repite en Taipei, con una golondrina y un campesino chino lejos de su amada.

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andaba de parranda”. Tren de carga ha mostrado la constancia eterna de ferrocarril sudaca: pasa a la hora que se le ocurre. ¿Y los horarios? Están para ser ignorados.

Por supuesto que tengo las excusas de costumbre: que he estado ocupado, dosage
que los terremotos, que he escrito un montón (pero en otras partes). Sin embargo hay una razón mucho más importante:

No entiendo que pasa en mi parte del mundo hispano, al final de la trocha angosta en la esquina más oculta del sur. ¡En Shile poh!

Mirando los números, lo macro, lo eternamente acusado de reaccionario, uno podría afirmar que Chile está mejor que en cualquier momento de su historia. Seguro que alguien dirá “pero hay una desigualdad tremenda”. Cierto, pero si uno puede recurrir a la memoria que avanza más allá de, digamos, veinte años atrás existía una desigualdad quizás más extrema. La del derecho a pernada de los sesenta, la de la desnutrición dolorosa hasta los años setenta, la de la cesantía de los ochenta, etc. O la falta de derechos políticos de años de dictadura, o los exilios varios o la pobreza dura que en algún momento carcomía a la mitad de la población.

Hay desigualdad y Chile es una sociedad de tendencias feudales, pero aún no entiendo el loop social.

while 1:
protest("a lot")
ask("something")
if screams == "A lot":
moneyToProtestors = TRUE
# Even if they ask for
# the wrong thing

Lamentablemente la salida más fácil para un gobierno en problemas es entregar recursos a los más vociferantes, no a quienes más los necesitan. En términos técnicos, chuteamos el problema unos años más tarde. Y esto pasa en muchos ámbitos y yo me enojo (y frustro) porque la situación es tan transparente, pero no el país sigue en el loop eterno, donde no hay una condición de salida, un if solution == TRUE break o algo por el estilo.

La frustración me quita las ganas de escribir y los rieles se oxidan y salen telarañas en este sitio. Difícil escribir un blog cuando las miradas cubren un país embriagado de achaques.

Por un año 2012 que quiebre el loop shileno. Poh. Salud.

Mapuches y Chilenos: ¿Qué perdemos?

En un milisegundo más:

Hyper-tenso.

Hyper cansado.

Hyper-enarbolado.

Hyper-enajenado.

Hyper-descuidado.

Viejo a medio camino.

A un cuarto de camino.

A un octavo de camino.

Al final del camino.

Se te acabó el camino.

Hyper-al final.

Hyper-espacio-temporal.
Es difícil descubrir el ritmo natural de los acontecimientos, internist
pero hay momentos de extrema lucidez en que el azar no existe, buy sólo hay causalidades que se arrastran por años. Se denomina sincronía al hecho de cruzar un puente en Valdivia, mientras un pelícano pasa planeando a ras del agua, totalmente extendido de alas configurando una composición perfecta. El suceso pasa a ser plus-sincrónico si la composición se repite en Taipei, con una golondrina y un campesino chino lejos de su amada.

It is hard to stop

Estamos frente a una hipersincronía si se añade la caída en espiral de una hoja, con una gota de humedad que estalla en el piso y numerosas, quizás ilimitadas, coincidencias (sincronías) repetidas en forma idéntica o imagen especular, en la ribera de ambos ríos cruzados por sendos puentes.

Un suceso es asincrónico si es único, irrepetibleprescription
mi mundo circunnavega océanos de números, imágenes espectrales, ultrasonidos, componentes de varianza varios, mirando a los árboles de manera multivariada. Llega un momento en que tanto número y abstracción requiere una pausa, un vínculo (aunque sea tenue) a la motivación original.

La magia de los árboles es una de las pocas constantes en mi memoria y genera ese vínculo primordial. Recuerdo un bosque de raulíes grandes, formando una catedral acogedora—de esas sin pederastas y pedófilos—con columnas que podrían sostener un universo paralelo. En serio, así de grandes eran los árboles y el bosque se extendía hasta donde alcanzaba mi mirada de veinte años atrás.

Esos bosques, por motivos meramente técnicos, tienen que estar al sur, siempre un poco más allá de nuestro alcance. Si los tocamos se mueven más allá. Y así de a poco llegamos a cuarenta y tres y medio latitud sur y los malditos árboles se ríen, con más ganas que de costumbre, y pasan a estar a cuarenta y cuatro latitud sur. Los árboles hablan con susurros y me preguntan “¿nos entiendes mejor?” y les contesto agotado “entiendo mejor algunas partes pero tengo más preguntas que al comienzo”. Con un ataque de risa los árboles me recuerdan la frase de John Archibald Wheeler:

Vivimos en una isla rodeados por un mar de ignorancia. Cuando nuestra isla de conocimiento crece, así también lo hace nuestra costa de ignorancia.

Estos árboles parecen ser medio Budistas Zen; por lo menos no me contaron la historia del sonido de una mano aplaudiendo. Esa es la contradicción constante de investigar: cada año sé acerca de más cosas que no sé y me queda la duda de cómo va a terminar la historia. Mi sospecha es que voy a seguir colectando miradas desde diferentes perspectivas y cuando llegue el momento—esto es el momento mágico en que las hojas de los árboles se encuentren en la conjunción apropiada—voy a entenderlos. Y voy a reir con los árboles y me voy a cambiar de tema, porque hay que saber retirarse mientras uno va ganando.
— “¿Supiste de Claudia, recipe Mónica, cough
Sandra [escoge una]?” me preguntó mi amiga.
— “No, nada desde el año del ñauca” repliqué indolente.
— “Se suicidó unos pocos días atrás. Saltó al vacío, apretó el gatillo, usó el horno [escoge uno]” me informa mi interlocutora.

“Qué pena, qué sorpresa, qué extraño” respondo en turnos. ¿Cómo entender lo incomprensible con tan poca información en nuestras manos? Sola en New York, sola en Santiago, sola en algún pueblo innombrable. ¿Quién hubiera apostado contra sus vidas? “Era alegre, amistosa, retraída [escoge uno]”.

¿Están? ¿Sí? ¿Dónde? y las recuerdo desde 1976 en adelante. Claudia era mayor que yo, las otras menores; todas marcan (o marcaron) etapas, lugares, momentos. Y no encuentro cómo terminar este texto, porque no sé que les diría. Adios o gracias.
Esta ha sido una semana extraña.

Como estar al lado del camino.

Intentando definir el espacio y el tiempo:

  • En geometrías conocidas e imaginarias.
  • Con signos concretos y virtuales.
  • En transformaciones simples y a veces compuestas.

Pocos se preguntan por su tiempo y su espacio, sickness
de como ellos ocurren en paralelo, website
definiendo sus físicas y sus ecologías.

Eso a sido esta semana, pensar en lo que no se piensa.

Pensar y a ratos sentirse sentado al lado del camino.

Como un espino al borde de la pradera que viene

Hay años buenos, doctor
esos en que nos sentimos a prueba de balas, urticaria
y años mediocres, en que nos agarramos cuanto bicho anda dando vueltas. El dos mil once pertenece a la segunda categoría; a pesar de los milagros de la medicina moderna (donde milagro se escribe entre comillas) he andado contra las cuerdas. Suena serio, pero hasta donde y sé es un simple resfrío tras otro, una reacción en cadena o una seguidilla de inconvenientes.

Antibióticos, kilómetros de papel higiénico—suave, de buena calidad, para no lijar la nariz, antioxidantes, limón, cama, no cama, analgésicos y toda la parafernalia asociada a los resfríos. Un cerro de papeles usados y arrugados a mi lado verifica mi historia, mi coartada en lenguaje policial, la evidencia de este 2011 otoñal.

De a poco he derivado a infusiones con contenidos bajos (o no tan bajos) que no curan, pero alivian el malestar constante. Y ahí es donde empezó esta nota, tomando mate con miel. Iba a servirme una segunda taza cuando observé los finos del mate pegados en un poco de miel al fondo de la taza. Mate y miel, una combinación interesante como para pensar en cápsulas o caramelos. ¿Habrá pastillas de mate con miel? Porque parece que el mercado está lleno de eucalipto, mentol y otras combinaciones que no incluyen el fondo de mi taza.

Es difícil descubrir el ritmo natural de los acontecimientos, page
pero hay momentos de extrema lucidez en que el azar no existe, buy sólo hay causalidades que se arrastran por años. Se denomina sincronía al hecho de cruzar un puente en Valdivia, mientras un pelícano pasa planeando a ras del agua, totalmente extendido de alas configurando una composición perfecta. El suceso pasa a ser plus-sincrónico si la composición se repite en Taipei, con una golondrina y un campesino chino lejos de su amada.

It is hard to stop

Estamos frente a una hipersincronía si se añade la caída en espiral de una hoja, con una gota de humedad que estalla en el piso y numerosas, quizás ilimitadas, coincidencias (sincronías) repetidas en forma idéntica o imagen especular, en la ribera de ambos ríos cruzados por sendos puentes.

Un suceso es asincrónico si es único, irrepetiblesale
pero hay momentos de extrema lucidez en que el azar no existe, buy sólo hay causalidades que se arrastran por años. Se denomina sincronía al hecho de cruzar un puente en Valdivia, mientras un pelícano pasa planeando a ras del agua, totalmente extendido de alas configurando una composición perfecta. El suceso pasa a ser plus-sincrónico si la composición se repite en Taipei, con una golondrina y un campesino chino lejos de su amada.

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Estamos frente a una hipersincronía si se añade la caída en espiral de una hoja, con una gota de humedad que estalla en el piso y numerosas, quizás ilimitadas, coincidencias (sincronías) repetidas en forma idéntica o imagen especular, en la ribera de ambos ríos cruzados por sendos puentes.

Un suceso es asincrónico si es único, irrepetible

Falta de imaginación

En un milisegundo más:

Hyper-tenso.

Hyper cansado.

Hyper-enarbolado.

Hyper-enajenado.

Hyper-descuidado.

Viejo a medio camino.

A un cuarto de camino.

A un octavo de camino.

Al final del camino.

Se te acabó el camino.

Hyper-al final.

Hyper-espacio-temporal.
Es difícil descubrir el ritmo natural de los acontecimientos, internist
pero hay momentos de extrema lucidez en que el azar no existe, buy sólo hay causalidades que se arrastran por años. Se denomina sincronía al hecho de cruzar un puente en Valdivia, mientras un pelícano pasa planeando a ras del agua, totalmente extendido de alas configurando una composición perfecta. El suceso pasa a ser plus-sincrónico si la composición se repite en Taipei, con una golondrina y un campesino chino lejos de su amada.

It is hard to stop

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Un suceso es asincrónico si es único, irrepetibleprescription
mi mundo circunnavega océanos de números, imágenes espectrales, ultrasonidos, componentes de varianza varios, mirando a los árboles de manera multivariada. Llega un momento en que tanto número y abstracción requiere una pausa, un vínculo (aunque sea tenue) a la motivación original.

La magia de los árboles es una de las pocas constantes en mi memoria y genera ese vínculo primordial. Recuerdo un bosque de raulíes grandes, formando una catedral acogedora—de esas sin pederastas y pedófilos—con columnas que podrían sostener un universo paralelo. En serio, así de grandes eran los árboles y el bosque se extendía hasta donde alcanzaba mi mirada de veinte años atrás.

Esos bosques, por motivos meramente técnicos, tienen que estar al sur, siempre un poco más allá de nuestro alcance. Si los tocamos se mueven más allá. Y así de a poco llegamos a cuarenta y tres y medio latitud sur y los malditos árboles se ríen, con más ganas que de costumbre, y pasan a estar a cuarenta y cuatro latitud sur. Los árboles hablan con susurros y me preguntan “¿nos entiendes mejor?” y les contesto agotado “entiendo mejor algunas partes pero tengo más preguntas que al comienzo”. Con un ataque de risa los árboles me recuerdan la frase de John Archibald Wheeler:

Vivimos en una isla rodeados por un mar de ignorancia. Cuando nuestra isla de conocimiento crece, así también lo hace nuestra costa de ignorancia.

Estos árboles parecen ser medio Budistas Zen; por lo menos no me contaron la historia del sonido de una mano aplaudiendo. Esa es la contradicción constante de investigar: cada año sé acerca de más cosas que no sé y me queda la duda de cómo va a terminar la historia. Mi sospecha es que voy a seguir colectando miradas desde diferentes perspectivas y cuando llegue el momento—esto es el momento mágico en que las hojas de los árboles se encuentren en la conjunción apropiada—voy a entenderlos. Y voy a reir con los árboles y me voy a cambiar de tema, porque hay que saber retirarse mientras uno va ganando.
— “¿Supiste de Claudia, recipe Mónica, cough
Sandra [escoge una]?” me preguntó mi amiga.
— “No, nada desde el año del ñauca” repliqué indolente.
— “Se suicidó unos pocos días atrás. Saltó al vacío, apretó el gatillo, usó el horno [escoge uno]” me informa mi interlocutora.

“Qué pena, qué sorpresa, qué extraño” respondo en turnos. ¿Cómo entender lo incomprensible con tan poca información en nuestras manos? Sola en New York, sola en Santiago, sola en algún pueblo innombrable. ¿Quién hubiera apostado contra sus vidas? “Era alegre, amistosa, retraída [escoge uno]”.

¿Están? ¿Sí? ¿Dónde? y las recuerdo desde 1976 en adelante. Claudia era mayor que yo, las otras menores; todas marcan (o marcaron) etapas, lugares, momentos. Y no encuentro cómo terminar este texto, porque no sé que les diría. Adios o gracias.
Esta ha sido una semana extraña.

Como estar al lado del camino.

Intentando definir el espacio y el tiempo:

  • En geometrías conocidas e imaginarias.
  • Con signos concretos y virtuales.
  • En transformaciones simples y a veces compuestas.

Pocos se preguntan por su tiempo y su espacio, sickness
de como ellos ocurren en paralelo, website
definiendo sus físicas y sus ecologías.

Eso a sido esta semana, pensar en lo que no se piensa.

Pensar y a ratos sentirse sentado al lado del camino.

Como un espino al borde de la pradera que viene

Hay años buenos, doctor
esos en que nos sentimos a prueba de balas, urticaria
y años mediocres, en que nos agarramos cuanto bicho anda dando vueltas. El dos mil once pertenece a la segunda categoría; a pesar de los milagros de la medicina moderna (donde milagro se escribe entre comillas) he andado contra las cuerdas. Suena serio, pero hasta donde y sé es un simple resfrío tras otro, una reacción en cadena o una seguidilla de inconvenientes.

Antibióticos, kilómetros de papel higiénico—suave, de buena calidad, para no lijar la nariz, antioxidantes, limón, cama, no cama, analgésicos y toda la parafernalia asociada a los resfríos. Un cerro de papeles usados y arrugados a mi lado verifica mi historia, mi coartada en lenguaje policial, la evidencia de este 2011 otoñal.

De a poco he derivado a infusiones con contenidos bajos (o no tan bajos) que no curan, pero alivian el malestar constante. Y ahí es donde empezó esta nota, tomando mate con miel. Iba a servirme una segunda taza cuando observé los finos del mate pegados en un poco de miel al fondo de la taza. Mate y miel, una combinación interesante como para pensar en cápsulas o caramelos. ¿Habrá pastillas de mate con miel? Porque parece que el mercado está lleno de eucalipto, mentol y otras combinaciones que no incluyen el fondo de mi taza.

Es difícil descubrir el ritmo natural de los acontecimientos, page
pero hay momentos de extrema lucidez en que el azar no existe, buy sólo hay causalidades que se arrastran por años. Se denomina sincronía al hecho de cruzar un puente en Valdivia, mientras un pelícano pasa planeando a ras del agua, totalmente extendido de alas configurando una composición perfecta. El suceso pasa a ser plus-sincrónico si la composición se repite en Taipei, con una golondrina y un campesino chino lejos de su amada.

It is hard to stop

Estamos frente a una hipersincronía si se añade la caída en espiral de una hoja, con una gota de humedad que estalla en el piso y numerosas, quizás ilimitadas, coincidencias (sincronías) repetidas en forma idéntica o imagen especular, en la ribera de ambos ríos cruzados por sendos puentes.

Un suceso es asincrónico si es único, irrepetible

Bien impresionante Don Futuro

Flamante en la calle viajando a 50 k x h.

A puerto seguro me digo.

De pronto un camión sale de no se donde.

Se incrusta en mi parabrisas.

Se infla el AirBag y no re cuerdo mucho más.

Al salir te dije que me iría despacio para llegar a puerto seguro.

Nada que hacer con estos malditos idiotas protegidos por sus corazas de bondad!
A 8.000 km por día, neuropathist
por oche. Mirando pasar otros bosques, otros pájaros, otra luz, otros paisajes.

A 8.000 bits por segundo, suspendido en el aire o sobre rieles de carbono.

Nada es extraño aquí y el viaje a ratos se vuelve placentero ya que no eres un extraño.

Cuantos días, años o siglos me llevó controlar la incertidumbre, ese caos que esconde un orden milenario bajo cada momento de siesta!

Asi va la vida aquí. Con otro frío con otro ángulo solar, otro saludo de mañana, otro café y dulsor del azucar.

Como les dije, nada extraño pero sobre todo extremadamente planetario. 
Todavía hay restos de fotosíntesis sobre el pasto.

Todavía huele a infrarojo sobre las hojas y las verduras de la mesa.

La parada de los tiempos se ha retrasado debido a un mal manejo de las piedras y de las ondas sobre el mar.

Me dijiste construye algo interesante. Y yo derivé el planeta hacia fotosíntesis lejanas enredadas hacia el fondo de micro sistemas digitales.

Me pediste que creara algo como un lenguaje. Y saqué del fondo de las piedras números irracionales para acompañar los paisajes primitivos y aquellos más complejos que ya tienes seleccionados sobre tu mesa.

Por que no hacemos volar algo -me propusiste como en sueño- y fueron los aero-yets lo que me dió placer poder mostrarte.

Tan agotado estás? Si, medical
help ya que todo lo que hago por ti lo envío al extremo de las energías conocidas.

Gracias! -me dijiste – y  seguiste jugando  en el patio, con ese giro solar incansable que llevas por dentro.
Después de años de entrenamiento en la central de alta tecnología de Tren de Carga, price
nuestro enviado especial se ha lanzado a la vida ferroviaria. Los milagros de la tecnología—microchips implantados en todo su cuerpo—nos permiten seguir su estela en el hemisferio norte.

Facebook, Twitter, WordPress nos recuerdan que nuestro enviado especial, comando boina verde ferroviario, está en la estación apropiada. O está mirando el desplazamiento horizontal del paisaje. O respirando flores de otros países que pasan volando por su ventana. O estancado en un compartimiento con extraños que insisten en meter conversación. O está confirmando la anisotropía espacial a lo largo del continente.

Definitivamente el proceso no es estacionario.

Después de años de entrenamiento en la central de alta tecnología de Tren de Carga, aún no hemos podido eliminar la nostalgia de la familia lejana, o del pájaro muerto en el andén de la estación, o de mirar esa conjunción de luces que nunca más será repetida exactamente. Esa es precisamente la mayor ventaja del entrenamiento provisto en la central de alta tecnología de Tren de Carga: comandos que no han perdido su humanidad.

Enviamos saludos fraternos a nuestro enviado especial se ha lanzado a la vida ferroviaria. Le deseamos éxito en su misión de entender la variedad espacial del paisaje a escala gigantesca; también le deseamos éxito en su regreso largo y extemporáneo al sur del espacio anisotrópico.

Buen viaje.
Es difícil descubrir el ritmo natural de los acontecimientos, Sildenafil
pero hay momentos de extrema lucidez en que el azar no existe, buy sólo hay causalidades que se arrastran por años. Se denomina sincronía al hecho de cruzar un puente en Valdivia, mientras un pelícano pasa planeando a ras del agua, totalmente extendido de alas configurando una composición perfecta. El suceso pasa a ser plus-sincrónico si la composición se repite en Taipei, con una golondrina y un campesino chino lejos de su amada.

It is hard to stop

Estamos frente a una hipersincronía si se añade la caída en espiral de una hoja, con una gota de humedad que estalla en el piso y numerosas, quizás ilimitadas, coincidencias (sincronías) repetidas en forma idéntica o imagen especular, en la ribera de ambos ríos cruzados por sendos puentes.

Un suceso es asincrónico si es único, irrepetible

En la memoria

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Un suceso es asincrónico si es único, irrepetiblesite sale buy abrían los cajones y buscaba a tientas.

Menos de un minuto pero eterno. Después del susto salimos a caminar para bajar la adrenalina y—como se había cortado la electricidad—no había luz en la ciudad. Un cielo despejado sin contaminación de luz: un espectáculo hermoso después de un salto grande.

Y ahora es un asunto de réplicas y réplicas y, por supuesto, más réplicas. Nos despertamos con grado siete y seguimos a saltos entre grado cuatro y cinco.

Mejor voy a dormir y a pasar lo trasnochado. Cambio y fuera.

Christchurch, Sábado 4, 9:10 pm.
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Un suceso es asincrónico si es único, irrepetibletroche no exagerado pero bien.

– Y donde te verías viviendo?

– No se. donde pueda ver algunos árboles, un poco de lluvia y no mucho frío en invierno. Si existe frío tener como que abrigarse.

– Entonces, estás en el lugar equivocado. Si, perdido en el espacio.

– Y porque!!!!???

– Muy simple. Donde vayas o existas, llevarás siempre bajo tu chaqueta tus malditos prejuicios perseguidores.