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Ambiente Chile Comunicación

Los árboles no son ajenos a batallas

Los árboles no son ajenos a batallas por espacio, entrechocando ramas y desatando guerras químicas con sus raíces. ¿El premio? Agua, luz o nutrientes para sobrevivir, dominar y reproducirse. Ha sido una guerra eterna, o por los menos de millones de años, que son varias eternidades para este humano moribundo. Pero ahora es diferente: nosotros entramos a la pelea.

No se trata de un mano a mano, rama contra brazo. La contienda es desigual y cambiamos el mundo: reemplazamos los árboles con espacios abiertos, pavimentamos, compactamos, somos mezquinos de agua y luz, hasta que esperan quietos. Se secan, se enferman, se ponen amarillos; pálidos de hojas mustias, secas, hasta llegar al desnudo total. La lenta agonía de los árboles, del bosque esclerófilo de la República, de la Capitanía General, del Wallmapu, de las tierras ancestrales antes de los primeros humanos en el cono sur.

Estamos perdiendo nuestros amados árboles, más rápidamente de lo que soñábamos.

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Chile Comunicación Miradas

Paranormal

En los años 70 Uri Geller entró a nuestra realidad, doblando cucharas con su mente. Era una mentira cochina y un negocio redondo, pero así era el epítome de lo paranormal. Cazafantasmas explotó en los años 80, con fantasmas pegajosos y un incrédulo Dr Venkman liderando a colegas convencidos, pero por un precio. No era cosa de cazar fantasmas gratis, por lo menos al principio de la película.

Por eso no es de extrañar que Chile tenga personajes que explotan su paranormalidad. A ver, esto pasa en todas partes; cada país tiene sus Geller y Venkman. Pero el nivel de paranormalidad y el número y composición de personajes en Chile cuesta entenderlo. Hay una legalidad donde robar millones es menos malo que un delito de poca monta. Es un mundo de primos, amigos de colegio que no doblan cucharas con triquiñuelas, sino que tuercen regulaciones y destrozan ecosistemas en el proceso.

Y pasó en los 70, en los 80, en los 90, … hasta hoy, en que algunos extrañan tiempos paranormales en que “estábamos al borde del desarrollo”. Olvidan que el desarrollo no es paranormal, excepto casos puntuales de estafadores. Incluso Venkman, después de un comienzo poco auspicioso, se da cuenta de que hay cosas más importantes que el dinero fácil: los Cazafantasmas tenían responsabilidad social.

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Chile Comunicación Cuento Miradas

Insanidad: el futurista

Lo creí muerto; hace mucho tiempo que no escuchaba de él. No es que extrañara los aires mesiánicos y las columnas de permanente guerra con fuerzas oscuras y malignas. Tampoco es que hubiera acertado alguna vez, como el reloj malo que está a la hora dos veces al día. En serio pensé que había desaparecido de este mundo temporal, porque ya había cumplido su función por décadas. Pero estaba equivocado.

Lo imagino en un asilo en una calle de nombre anodino; algo así como Los Duraznos o Calle Ancha. Con un frontis que hace pensar de oficina representante de empresa internacional, de esas que venden nada conocido. Un jardín ordenado y un guardia medio dormido, en el calor de Diciembre. Pero al entrar nos encontramos con un dormitorio sellado al exterior, dónde habita Sergio. Vive conectado a internet, cazando fantasmas totalitarios, planes zeta e invasiones cubanas. Lo visualizo con una barba larga, descuidada, alimentado por enfermeras de aire germano—rescatadas de Colonia Dignidad antes de su caída—con papilla infantil. El no se separa de la pantalla y teclea enfurecido preguntas y respuestas a los traidores de la patria. La enfermera de turno le cambia pacientemente el pañal y luego lo manguerea. Sergio no se da cuenta, enfrascado en una batalla literal con el mismo demonio.

El futuro se pelea cuerpo a cuerpo en Twitter, saltos al abordaje, Arturo Prat electrónico. Le chorrea un poco la baba por la comisura, mientras sus pupilas se dilatan ante un nuevo ataque. La luz cambia de posición, pero el aire sigue encerrado en la habitación de Sergio. El jura que es 1979 y la rebelión de las masas ha sido orquestrada por esbirros de la Unión Soviética. La enfermera más baja pacientemente le explica que han pasado cuarenta años, que está escribiendo en Twitter. Sergio tira una taza de té al piso y grita furioso: ¡UN EXORCISMO, necesitamos un exorcismo para salvar la patria! Y babea que tiene que proteger a su comandante.

La enfermera más alta toma notas en un iPad, ajusta la dosis de antisicóticos en la comida. Su opinión es que los efectos de la terapia son más positivos que negativos. Agrega un breve saludo al magnánimo sostenedor que paga por el asilo de Sergio, pone un link a la cuenta de Twitter https://twitter.com/melnicksergio, se despide atentamente y aprieta el botón que dice Enviar. Los informes mensuales siempre son así de cortos.

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Chile Comunicación

Forma y fondo

Un día de 1991(?) Mauricio Redolés remeció la televisión, cuando despúes de que le pidieran que recitara uno de sus poemas empezó: “Hay viejos culiados que no creen en nuestro amor…” Era un escándalo de forma decir viejos culiados en la televisión, pero curiosamente no era un escándalo de fondo la censura demoledora.

Hoy, casi 30 años después, la TV no se atreve llamar por su nombre al perro Negro Matapacos. La forma se traduce en “periodistas” o lectores de noticias complicados, atragantados, temerosos de pronunciar un nombre en las noticias. El fondo es el miedo y la violencia sempiterna de la censura.

A veces nos ofrecen cambios de forma, una capa de pintura, un parche delicado, sobre la herida larga y maltratada. Queremos cambios de fondo, que se expresen por supuesto en forma también, pero que no nos dejen esperando otros treinta años para ver que nos metieron el dedo en la boca. De nuevo.

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Comunicación Miradas New Zealand

Ping 311.512 ms

Marcelo hizo referencia a los destiempos de Tren de Carga, dónde las diferencias son 12 o 16 horas. Curioso, decidí medir nuestra distancia en internet desce Nueva Zelandia a España (su ubicación temporal), para lo que usé el sitio de internet por antonomasia: la Real Academia Española. Abrí un terminal en el laptop y escribí:

ping www.rae.es

Bup, bip, plonk dijo el computador, a sus órdenes, y envió unos paquetes a través del espacio electrónico, hizo acuso de recibo y dijo 311.512 milisegundos. Volvió a hacerlo y cantó 310.381 ms, 560.289 ms, 477.411 ms y otros números varios. Claramente necesitamos contexto:

ping www.radionz.co.nz 20.386 ms (Radio New Zealand, al lado)
ping www.abc.net.au 18.135 ms (Australia, 2000 km)
ping www.uchile.cl 368.824 ms (Bien lejos)

A lo más medio segundo para llegar a las antípodas. Sin viajes heróicos ni cohetes, ni aviones. Señales eléctricas, luz, convirtiendo entre movimientos de teclado y pixeles bailando en una pantalla.

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Comunicación Lenguaje

Dedicación al arte

Para dedicarme al arte debo:

  • Dejar las maquinas cibernéticas por la fotografía a papel lustre.
  • Escupir sobre una botella a plastico para beber sobre un vaso a vidrios reciclados.
  • Bajar del caballo a herraduras de carbono para montar la máquina fotosintética.

El paracaídas controla la subida por medio de micro-jets a comandos nanoelectrónicos.

Para dedicarme al arte debo cambiar de lado estas conclusiones.

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Comunicación Lenguaje

Si pensamos en la lógica

Todo parecería ir en buen rumbo.

Eclipses de sol acortando el día meridiano de los días, salidas de mar sobre ventanales antiguos, cenizas de ríos que inundan los cráteres volcánicos.

Al parecer, todo está en el orden que lo dejaron nuestros padres, el cual será el orden precedente que dejaremos a las nuevas especies.

¿Como saber cuando un reloj cambiará nuevamente su segundo?

¿Como saber cuando las hojas raptarán nuevamente un fotón al firmamento?

Eclipses de sol remanentes, salidas de mar remanentes, cenizas de río remanentes, espacios de vida remanentes.

Esto es lo que va quedando al imprimir en reversa estos últimos momentos.

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Chile Comunicación

Banderas

Luca Prodan se rió de la bandera Argentina

Yo quiero a mi bandera (bis4)
Planchadita (bis5)

La bandera de Chile fue descrita intensamente por Elvira Hernández (PDF de legalidad disputable):

Come moscas cuando tiene hambre La Bandera de Chile
en boca cerrada no entran balas
se calla

allá arriba en su mástil.

Nos juntamos a comer con amigos y la presencia del Union Jack es inescapable. Una bandera chiquita en la cocina, unos banderines en el patio, los individuales en la mesa. Treinta y cinco años atrás el Union Jack estaba en Picadilly Circus, disquería en Providencia. Las banderas nos transportan, pero son pedazos de genero, matamos por la bandera, torturamos bajos sus colores y saludamos con un beso. Tapamos la cara con la bandera tricolor y es ‘por la patria’. Planchadita, planchadita, planchadita…

Es el hermoso azul Wünelfe, el lucero de ocho puntas. Resistencia contra los chilenos basada en el poder de Venus.

S (ese era nu nombre) tuvo su casa rayada con la bandera de EEUU acusado de espía. Nadie sabía que había renunciado a su ciudadanía décadas atrás, avergonzado por Vietnam, y que jamás logró regresar: murió en Australia sin poder ver nuevamente la bandera.

Izar, arriar, izar, arriar, izar, arriar hasta perder el sentido como dijo Elvira. Flotando gigante entre edificios fiscales, un símbolo monstruoso hecho de tela de paracaída, un símbolo acogedor como un té con miel y limón.

Si uno mira atentamente la ciudad parece una bandera, sucia, deshilachada. La bandera de la policía repartiendo palos, la bandera de los resignados a continuar en movimiento perpetuo, la bandera de la poetisa urbana.

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Comunicación Humor

Clasificados: Otros otros

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¿Cómo alguien no nos va a encontrar preciosos? Somos chicos VIP.

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Verborrea

Admiro la capacidad y constancia de autores que publican una columna semanal. Ellos (o ellas) que, casi mágicamente, logran capturar la esencia de la humanidad, el pulso de siete dias o el dolor de un cuarto de luna.

Mi estilo—o mi condena—es la inconstancia. Un yo-yo de productividad que me mueve entre textos largos (tres este año) y silencios de posts aquí y en conuco. Un salto entre la verborrea breve de twitter y más silencio.

Los terremotos no ayudan, comprimiendo el trabajo semestral en varias semanas menos. Pero, acepto, son más que nada una excusa para el yo-yo. ¡Ah! y los incentivos… A veces quedo contento con unas pocas palabras:

Watching “Monsters vs aliens”. It’s just like the war in Libya but with monsters and aliens and a smaller budget.

o

There is nothing like air pollution to improve a sunset.

Conciso. Simple. Gracioso, en serio, gracioso. Y está la satisfacción immediata, sin meditación, bajo costo. Y de vez en cuando uno encuentra la combinación apropiada de palabras (o no).