El descanso

A la entrada de los sueños esta el descanso.

Como una boca que se transforma en un largo beso casual e inesperado.

Solo los dioses lo saben:

Es el descanso Ecuatorial que llega  a los pies desde las aguas de un mar en invierno aumentado

Vienen entonces los sueños que se posan sobre mis hombros  a espacios milenarios.

Castañas

Anónimo dejó las castañas en el asiento del parque
curiosamente formó una familia en la lluvia
una por una, recogió las castañas
con la mano del gato
una para ti, dos para mi
con mano de gato mojado en llovizna frontal
esa que dura por semanas.

Anónimo abandonó las castañas del gato.

Las castañas del gato (Foto: Luis).
Las castañas del gato (Foto: Luis).

Duele de frío

Hay días en que el aire duele de frío, corta como vidrio y se siente (realmente) el silencio. Volando en bicicleta desde el trabajo me detuve ante la composición verde brillante. Una de las ventajas de usar un computador pequeño es que queda espacio en la mochila para llevar otros accesorios: cámara compacta, grabadora digital, micrófonos y cachureos varios.

Al final de un día cualquiera de abril paré la bicicleta, rescaté la cámara de un bolsillo, ajusté la velocidad del obturador y click, grabé el aire frío rodeado de nubes extrañas. ¿Después? Seguí pedaleando.

El aire dolía de transparente.
El aire dolía de transparente.

El regreso

Vengo de un viaje galopante, de tres mil años en tierras lejanas e imaginarias.

Pude ver otros soles, tocar otras aguas y pescar en ríos de colores alucinantes. Las aves eran semejantes, pero cantaban trinos refractarios.

Vengo de un viaje tri-milenario, con traje forjado de pseudo-corales y arcillas a cargas eléctricas desconocidas. Pude volver en el tiempo y mirar como crecían mis padres en los ojos de otras especies, de otros materiales y en el frío de otro paisaje.

Pero ya estoy de regreso, como un navegante que descubre, como un héroe que vuelve de ganar una gran batalla. Tres mil historia les puedo contar, mil historias más puedo inventar con la ansiedad de las sinapsis que me ocurren en este último tiempo.

He vuelto a mi refugio. Con sal y con arenas se han recuperado mis heridas y grabado mis recuerdos.

Ya estoy de regreso y mi humanidad se ilumina a la misma velocidad de expansión del universo.

Chao Ramiro

“Murió Ramiro” comunicaba escuetamente el email.

Ramiro no era santo de mi devoción; al contrario, representaba los aspectos más autoritarios de la sociedad de fines de los ochenta. Director de escuela en tiempos de dictadura, exhalaba carencia de respecto hacia los estudiantes, su intolerancia y exigencia empujó a más de uno a extremos…

Pero. Sin embargo. A pesar. Sus clases, al menos en mi opinión, inspiraban el deseo de querer aprender o entender más de Optimización o Evaluación de Proyectos. De los + o – 60 cursos para completar mi carrera (50 obligatorios + 10 electivos) esos dos son de los 5 que más me impresionaron: junto con ecología (Rodolfo Gajardo), cálculos (Sergio Mora) y mejoramiento animal (Ximena García).

Murió una epoca, difícil de entender mirándola desde el presente sin el beneficio de experiencia directa. Reuniones en el anfiteatro, “emplazamientos”, exigencias, llamados a paro, intervenciones, diferencias políticas profundas… pero definitivamente de encuentro matemático; contradicciones de dictadura, quizás lo hubiera apreciado más en un universo alternativo.

Chao Ramiro.

Edificios post-terremoto Febrero de 2011 (Foto Luis:  http://500px.com/photo/29277635).
Edificios post-terremoto Febrero de 2011 (Foto Luis:  http://500px.com/photo/29277635).

Orientado al objeto

Básicamente ordenado en clases, sub-clases y líneas de dependencias.

Los ídolos renuncian a sus estatus de ídolos para mostrar que solo eran seres mortales.

Bojo el alero de un creciente otoño la luz pierde su fuerza procreadora llamando al invierno inmortal.

Ya vendrán los tiempo del delirio y de la inspiración para retomar las huellas.

Por ahora:

“solo objetos ordenados en clases, sub-clases y líneas de dependencias.”