Efecto inverso

En verdad nadie pide lo contrario:

Que al llegar el otoño comience el frío y debamos sacar las hojas de los techos.

Que llevemos a mantensión nuestros artefactos.

Que caigamos rendidos al comenzar una semana.

Que el silencio detenga  el movimiento del aire que está atrapado en nuestra pieza.

Si me preguntas, hoy prefiero los espacios imaginarios a aquellos reconstruidos.

Si pensamos en la lógica

Todo parecería ir en buen rumbo.

Eclipses de sol acortando el día meridiano de los días, salidas de mar sobre ventanales antiguos, cenizas de ríos que inundan los cráteres volcánicos.

Al parecer, todo está en el orden que lo dejaron nuestros padres, el cual será el orden precedente que dejaremos a las nuevas especies.

¿Como saber cuando un reloj cambiará nuevamente su segundo?

¿Como saber cuando las hojas raptarán nuevamente un fotón al firmamento?

Eclipses de sol remanentes, salidas de mar remanentes, cenizas de río remanentes, espacios de vida remanentes.

Esto es lo que va quedando al imprimir en reversa estos últimos momentos.

Al final de la cuenta

Nos formamos como seres humanos y solo somos cuasi delfines.

  • Hemos creado la máquina y el humo remanente para acelerar las estaciones de las plantas y obtener así sus adelantados frutos.
  • Hemos creado complejos compuestos químicos para perpetuar el hielo y así dejar inmovilizada la carne de nuestros difuntos.
  • Hemos galopado sobre cometas pero aún tenemos miedo a la inevitable muerte.

Nos formaron como delfines y solo hemos alcanzado a ser seres humanos.

Océano

En un solo vuelo, trato de cruzar el océano:

  • He cambiado mis brazos por sendas alas de albatros fosforescente.
  • He dividido mi visión en longitudes de ondas a rangos infrarojos y termales.
  • He adaptado mis oídos como antena en cráneo de murciélago.
  • He reemplazo mis costillas por un mini giroscopio a 64 bits.
  • Ya está todo listo para la travesía y su contexto.

Quedando solo por resolver, los límites del horizonte.

Tiempo abyecto

De comentarios imbéciles, de palabras mal anudadas que solo sirven para llenar de ruidos las moradas electro configuradas.

De respuestas claudicadas a la razón que inflaman los televisores y nos hacen perder de vista las estrellas de la noche.

De imágenes basadas en lo obvio, donde el creador sigue los designios de la gran masa y la masa el perfume de sueños imposibles.

Ya no hay tiempo para caminar de noche/día.
Ya no hay tiempo para detenerse/seguir.
Ya no hay tiempo y no nos queda movimiento.

Pero poeta de este espacio. ¿Por que te quejas del tiempo?

¡Abyecto el poeta cibernético y su pluma de pedales a 4 bits!

¡Que borren su huella dactilar como castigo general!

Nadie se salvará de esta abyección general y de la muerte colectiva que les tengo preparada: a) por debajo de las mesas, b) entre los vidrios de las ventanas.

¡Atención a todos!

Solo los pájaros de la mañana podrán ser resucitados.

Fonda y circo

Pan: las fondas son nuestra Roma de bacanales, tomar y comer hasta reventar, olvidar por un momento lo efímero y lo eterno, olvidarlo todo por un anticucho. Danzas rituales, cumbias explosivas ahogando toda competencia, porque tocamos nuestros dioses bailando cumbia con un anticucho en la mano y un vaso de pipeño en la otra.

Circo: Don Francisco jugando Pong, Martín Vargas sacándole (¿o fue sacándose?) la cresta a combos, el ñato chileno que más se parecía a Charles Bronson, el Tiburón Contreras engrasado para sobrevivir sus hipotérmicas aventuras. Las bacanales de septiembre interrumpidas por un camión desbocado, aplastando comensales; pero fue una fonda nomás.

De ahí seguimos celebrando con pan y circo tapando el horror, fondas de la Asunción, fondas de la confesión, fondas de la absolución colectiva, fondas de revelación cuma, versión sudaca de Roma licensiosa. Fondas del olvido.

Igualito.

Antes de salir de aquí

Me dijiste veo que todo está cambiando más rápido de lo previsto.

Estábamos solos en ese espacio de nuevas ideologías, dogmas y preceptos refractarios.

Giro colgado a luminarias positivistas.

No se caminar con el verbo y ni con el cálculo
no se caminar con la sintonía de lo que está pasando afuera
no se caminar bajo nubes sin un para-rayos tornasol.

Solo quedémonos en silencio durante este momento
y miremos con el agua transparenta nuestros pies en el río
y nos obliga a bajarnos de los árboles amarrados al paisaje.

Vale la pena este momento
donde el agua sigue mojando este cuadrado de ciudad
donde lo que vive moja el aire y lo transforma en tormenta conocida.

Antes de salir de aquí
me dijiste: ponle llave a nuestra puerta,
y que el aire cuide los recuerdos que todavía flota fresco.

Añoro

Añoro un paisaje diferente
un espacio sin isotropias y cálculos relevantes
como un vuelo de pájaro perfecto sobre el mar.

Añoro un tiempo contradictorio
sin presente ni pasado
solo construido de destellos luminosos.

Veo hacia el sol y miro la salida de miles de fotones polvorientos
que traen entre sus siluetas el pasado del universo,
donde fue que comenzamos esta historia.

Afuera, el agua cae con cargo a la conciencia de este momento inconcluso y relevante.

Espacio finito de máquinas a vapor en el horizonte:

Al futuro, al posterior futuro, al más halla futuro

donde añoro que vuelvas a decirme,

respira tranquilo tranquilo nuevamente.