Vienes tarde otra vez, como tren de carga

Month: December 2020

Ultimas ocho horas

Son las últimas 8 de las 8.784 horas de 2020, tiempo para meditar en nuestra partición artificial del universo. Pasaremos nuevamente un punto arbitrario en el espacio, que hemos elegido como el fin, y el comienzo.

Diversidad de colores e inclinaciones (Foto: Luis).

La estación espacial internacional cruzó el cielo anteanoche, una luz veloz mirándonos como hormigas; ni siquiera, como microbios pululando entre cruces del punto arbitrario. Y así de pequeños sacamos los bosques, pavimentamos el suelo y cambiamos el clima, de mentes muy pequeñas para entender.

Les deseo un año diferente, de libre circulación, menores temperaturas, más lluvia, menos preocupación, más árboles, menos estrés, menos violencia, más cambio, más democracia, con menos víctimas. En definitiva, un año más humano. 2020-12-31 15:50 NZST.

Pasadismo

Difícil también ver y entender este año hacia atrás (Foto: Luis).

Futurismo

Sitting in carwash
Difícil ver lo que viene (photo: Luis).

De mención

Almorzar con doce personas más no debería ser digno de mención, no se trata de una última cena, aunque tiene la distinción de suceder en un 25 de diciembre.

No es porque sea multinacional y haya chinos, egipcios, australianos, ingleses, italianos y latinos varios, aunque bien variados los acentos y la conversación.

No es porque la comida haya sido parejamente excepcional, aunque el jamón al horno estaba muy bueno y había cuatro ensaladas excelentes.

Lo que lo hace digno de mención y excepcional en el contexto de este año de paréntesis, enfermedad y distancia es que estábamos todos ahí. En persona, sin máscaras y despreocupados de enfermarnos porque no había covid19, a los 43.5 grados de latitud sur en Christchurch, isla sur de Nueva Zelanda.

Tarde de sábado

Conversar de amigos y salir luego a recorrer las calles donde hasta hoy pasabamos desapercibidos.

Conversar sobre los miedos y de ese despertar y muerte que trae la edad en su avance inminente que cambia los cuerpos.

Suena en el piano una melodía amorosa, como las conversaciones que no se nos dan por los últimos sucesos de la historia.

Y que solo llegan en destellos de una tarde de sabado atrapados en la pandemia.

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