Vienes tarde otra vez, como tren de carga

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Obviamente el país, no el vegetal.

Más conflicto

Unos dias atrás fui contactado por alguien que quería saber de la ‘interesante’ experiencia de Nueva Zelandia en la interacción entre industria forestal y los indígenas.

¿Revelación o revolución? Tierra, tierra; el centro de la disputa. Bueno, aquí devolvimos parte de la tierra. El conflicto es a una escala totalmente diferente, porque cedimos.

Uno puede seguir buscándole las cinco patas al gato, buscando teorías de quién puede estar atrás de todo. Sin embargo, quizás todo es más simple: hay que dar algo, devolver parte de la tierra.

Mar

Viajamos a velocidad de 32 bits camino hacia el mar. 

Al llegar a la orilla, cambiamos nuestro aceitoso ruido de neuronas por frescas musicas de olas servidas en vanguardia de la próxima tormenta.

De pronto…un sonido metálico…

Se forma un aire de silencio que revienta miles de gaviotas sobre la arena.

Me dices que algo epupante está volviendo jovenes a nuestros ya pasados huesos.

Seguiremos sentados en la orilla, hasta cuanto por fin se apague este ruido del mar!

Hijos del exilio

No hay accidentes, sólo situaciones coincidentes. Alguien me dijo que me quiero hacer pasar por lo que no soy. ¿Pero de dónde soy? Soy hijo del exilio. ‘Fuimos valijas de nuestros padres’. Nadie nos preguntó si queríamos irnos o si queríamos volver.

Exámenes de revalidación de estudios, acentos o idiomas nuevos. Paula saltó al vacío algunos años atrás, sola en New York. ¿Qué será de Amparo y esos ojos grandes? Andrés en la lucha eterna contra el sobrepeso.

Somos muy diferentes el uno al otro; quizás lo único en común es que estamos perdidos. Y nos cambiamos de aquí para allá, buscando algo que no podemos encontrar: la paz de regresar. Simple, no tenemos punto de partida.

Orbis vitae

Pude imaginar a un hombre pájaro brillante pasar entre espejos de altos edificios, como una sombra de eclipse.

Pude imaginar a ese hombre pájaro, brillante, tocar uno de ellos y multiplicarse como líquido derramado en un vaso lleno.

Pude imaginar una nave colosal que se desplaza por las grandes avenida tirada por seres casi-humanos en una búsqueda frenética.

Pude imaginar visiones proyectadas sobre los vidrios de los edificios como mensajes eléctricos solo de lo posible.

Esto lo pude imaginar.

Esto está en mi cerebro como otras ecuaciones, como otras rutinas de programas, como otros paisajes de bosques y pájaros, como una pelicula a las 3 de la mañana.

Como una nueva liberación de lo urbano.

Como un cambio de escalas espaciales y temporales.

Esto lo puede imaginar.

PD: Pasar el tiempo I a V, Orbis vitae 

Un cuchillo enterrado en la esquina de la mesa

En realidad nada a cambiado mucho aquí. El que ha cambiado eres tú…—me dijo mi abuela cuando volví de 4 años de un intelectual retiro—.

Aquí nada avanza con el tiempo. Sólo ocurren cosas. A ratos nos dan mucha risa y a ratos lloramos tipo Teletón.

El tiempo lo inventaron otros, los que inventaron el espejo, el peinador automático, el perfume y la televisión. Nosotros no hemos inventado nada, así que eso del tiempo nos tiene sin cuidado.

Dicen que me morí a los 99 años en una clínica de Santiago, pero no es verdad. Nada ha cambiado y tú has vuelto y sigues rastrillando la tierra del jardín como lo hacías antes. Echas de menos las salidas a la playa y la voz de tu padre que te llama bajo un volantín en el Cajón del Maipo.

¿Viste esa película “El día de la Marmota? Supe que la viste en castellano, en inglés y francés. ¿Cómo es que hablas y escribes en tres lenguas, lees en otras cuatro y tienes tan mala ortografía? ¡Ves! nada ha cambiado. Arrastras tu déficit atencional y se lo has heredado a los que te siguen.

Incluso, aun que no lo creas, aquí vivimos y somos tu ficción. Somos el SYNCO, el otro lado de la pantalla, lo que para ti por suerte no fue, los párrafos pseudo-poéticos, la largada de carrera gitana, la caravana asfáltica de la Tirana. Todas esas cosas que tú en tus cuatro años de ausencia no quisiste ser.

Como ves, nada ha cambiado y gracias a mí piensas esas cosas esféricamente increíbles.

Vamos hijito mío, traiga el agua caliente y sigamos este mate 2.0 que perfuma a chachacoma cibernética.

¿Qué me llama la atención?

Marcelo me preguntó qué cosas me sorprendían o llamaban la atención en mi visita; Mi lista, no necesariamente porque sean nuevos, pero también porque mis umbrales han cambiado:

  • El clima de inseguridad: rejas, cercos eléctricos, guardias, sirenas, etc.
  • La ubicuidad canina. ¡Qué manera de haber perros dando vuelta!
  • Carreteras con peaje electrónico; en todas partes.
  • El mundo de riqueza inmensa de Lo Barnechea para arriba. El Delhi chileno de Bandera con San Pablo, con olor penetrante de orina en las veredas.
  • La omnipresencia de farmacias y más farmacias. O todo el país está enfermo, o los márgenes de rentabilidad de las farmacias está por las nubes.
  • El humo de cigarrillo lo invade todo. Compré un café mientras la cajera fumaba…
  • El precio estratosférico de los libros. ¿Cómo esperan que la gente lea?

La multitud de celulares no. Cualquier país en ‘vías de desarrollo’ está inundado por celulares. El transporte colectivo tampoco.

Qué lo habría hecho cambiar de bando

¿Qué habría hecho cambiar de bando a Pinochet? Esta es otra pregunta en la discusión de SYNCO. Aquí está mi versión:

Nos gusta pensar que la vida tienen sentido y que la historia es impulsada por razones de peso. Filosofías políticas, teorías económicas e intereses comerciales nublan los libros de historia con explicaciones elaboradas a posteriori. Los próceres pronuncias palabras importantes y consideraciones bordeando el ridículo; Arturo Prat diciendo ‘Muchachos, la contienda es desigual…’ en vez de ‘vamos a sacarles la cresta…’

Pero estoy pecando de digresión, ¿En qué iba? Estaba buscando las razones de Pinochet para cambiar de opinión, cuando me tropecé con las memorias de Yolanda Sultana. Es un libro sencillo, pobremente editado, que apareció publicado el 10 de diciembre de 2007. Sí, exactamente un año después de la muerte de Pinochet. El libro había sido terminado por lo menos un par de años antes, pero Sultana estaba esperando el tiempo oportuno para presentar sus dramáticas revelaciones, de las cuales presento un fragmento a continuación.

Capítulo cinco: La Muerte.

Lucía Hiriart llegó a mi consulta el primero de septiembre de 1973. No era su primera visita, pero nunca la había visto tan nerviosa. ‘Tírame las cartas’ pidió casi llorando. ‘¿Pero qué te pasa Lucía?’ le consulté. ‘Creo que Augusto me está engañando’ respondió, ‘Está nervioso, distraído, oculta papeles y contesta el teléfono susurrando, casi a escondidas’.

Le tiré las cartas y terminamos con La Muerte: transformación completa, renacimiento. Ahí me pegué el alcachofazo, conecté los puntos, rumores dispersos. ‘El no te engaña…’ le dije con ese tono de adivina sabia ‘…pero enfrenta una decisión difícil, que afectará la vida de mucha gente’. Ella respiró con alivio, sacándose un peso de encima y finalmente preguntó ‘¿Cuál es la mejor decisión?’ Todos los caminos pueden terminar mal, pero ví la posibilidad de ganancias más allá de lo imaginado y aposté al todo o nada. ‘Que se una y lidere’ murmuré.

Y así se tomó una de las decisiones más importantes de la historia moderna de Chile. Sólo podemos especular qué hubiera pasado si Sultana hubiera dicho ‘Que se oponga’.

Mi versión alternativa

En el artículo anterior mencioné SYNCO, la novela. Me entusiasmé escribiendo mi versión de qué hubiera sucedido sin golpe de estado:

El 11 de Septiembre Salvador Allende convoca a un plebiscito para el 11 de Diciembre de 1973. Allende obtiene solamente un 44% de los votos y renuncia immediatamente. Patricio Aylwin, al momento presidente del senado, toma el poder y convoca a nuevas elecciones a efectuarse el 5 de Octubre de 1974. El sistema electoral es modificado para permitir segunda vuelta y evitar los problemas generados en la elección de 1970. Una coalición de centro-derecha presenta al general (R) Fernando Matthei como candidato, quien gana en una segunda vuelta con el 52% de los votos.

Luego de la renuncia de Allende, Aylwin anuncia el retiro de Augusto Pinochet y otros oficiales constitucionalistas. Pinochet parte de vacaciones a Buenos Aires, donde es asesinado por un grupo de extrema derecha el 30 de septiembre de 1974. Un mensaje anónimo a los medios de comunicación lo acusa de colaborar con un ‘presidente rojo’. Tras la muerte de Pinochet, su nombre sería utilizado por varios años por una de las facciones del Partido Socialista. La Avenida Macul fue renombrada como Avenida Pinochet, aun cuando todo el mundo y los carteles en el transporte colectivo todavía se refieren a Macul.

Fernando Flores parte desilusionado a estudiar un doctorado en Estados Unidos. Sus estudios son pagados por una beca del gobierno chileno. Flores se convierte en un ardiente partidario del libre mercado y abandona la idea de planificación central del gobierno.

La caída del gobierno de Allende fue un golpe mayor para el prestigio de la izquierda en Chile. Allende se alejó de la política activa por un par de años, en un episodio que el denominó su ‘travesía por el desierto’. Durante ese tiempo, reflexionó acerca de su carrera política y escribió su manifiesto autobiográfico ‘Por una nueva izquierda para Chile’, donde se presenta como un centrista con conciencia social y encabeza la renovación del socialismo chileno. Allende pasa a formar parte del directorio de CMPC en 1979. En 1980, comienza una serie de lectures en el extranjero, transformándose en uno de los speakers mejor pagados del circuito. En 1984 debuta en los avisos de Louis Vuitton, en The Economist, en un rol que luego seria ocupado por Mikhail Gorbachev y rockeros en decadencia.

Durante la transición de Aylwin aparece por primera vez el Ejercito Patriótico del Pueblo (EPP); que trata de establecer una serie de focos de rebelión popular en el sur de Chile. El ejército, liderado por Carlos Prats, sofoca rápida, aunque violentamente, la insurgencia, por lo cual es acusado de violaciones a los derechos humanos por Amnistía Internacional. Varios de los integrantes del EPP van al exilio sin pena ni gloria, donde gobiernos democráticos los ven con resquemor por no aceptar la decisión del plebiscito. El gobierno de Matthei utiliza SYNCO para fines de inteligencia, pero tras un par de años pierde el interés en un sistema para planificación del estado. Flores vuelve como consultor en 1980 para hacer una reingeniería de SYNCO. A fines de los 80 el sistema ha sido modificado para servir en monitoreo y gestión ambiental, tanto para el sector público como el privado. SYNCO Systems es incorporada y, dos años despues, flotada en el mercado norteamericano de acciones, donde goza de gran prestigio. En 1995, Synco Systems se convierte en el motor de búsqueda más popular (y rentable) de internet, posicion que aún mantiene hoy en día.

El autor Jorge Baradit se dedicó a escribir novelas históricas y guiones de documentales. Fallece en circunstancias no del todo claras en 2006, mientras compilaba material para una ucronía: ¿Qué hubiera pasado si el intento de golpe de estado de 1973 hubiera sido exitoso?

Chile es hoy un país un poco más pobre, pero un poco más libre que en la historia alternativa. Salvador y Augusto toman roles de Caín y Abel, de amigos, enemigos o extraños dependiendo del universo que escogemos vivir.

Adiós a David (2)

El estar hoy en tren de carga no es casualidad. Se lo debemos (en mucha parte) a otros poetas.

Tiempos pasados leyendo a Huidobro, Parra, Rokha, Rojas ya sea esperando una micro, sentado bajo un damasco o “esperando el agua más fría de la llave” no fueron más que una estratégia de querer viviir la vida girado hacia otro rumbo.

Ganímides, fué un experimento de David Turkeltaub. Un experiemto con tanta pasión como la “maquina de Dios” que nos tuvo (tiene) siempre felices de existir bajo los designios de la poesía.

Hoy, antes de partir a dar un curso, recorrí de un pasar mi estante de libros de poesía. Por esas casualidades de lo estocástico, me detuve en “Hombrecito Verde”.

Ahora, tengo claro que haré al regresar a mi casa. Lo lamento mucho.

Fiestas patrias

Pasó el dieciocho de Septiembre sin pena ni gloria, porque a falta de referentes externos–como, por ejemplo, una fonda al otro lado de la calle–yo vivo perdido en el espacio-tiempo y las fechas vuelan sin recordar (excepto por un par de cumpleaños y aniversarios). Y fondas no hay en New Zealand.

Cuando recordé las ‘fiestas patrias’ me quedé pegado con la palabra patria. Es la patria, pero viene de patrĭus, el padre. Aquí puede ser motherland o fatherland, dependiendo de preferencias sexuales del dia.

Me acuerdo de Fulano, que define no patria, pero nación como:

un grupo de guatones con dinero y mil carretoneros borrachos.

Una versión más antigua, anacrónica como crema lechuga, es la de Quilapayún (1976):

Chile será de nuevo
estrella, surco y mar
patria de multitudes
arado y canción.

Tiempo atrás conocí a un apátrida, que tenía que esperar hasta tener dieciocho años para escoger ser chileno o nada. ¿Carretoneros borrachos, patria de multitudes, guatones con dinero o nada? También conocí varios patrioteros: individuos que ven la patria sólo en los símbolos. Patria es la bandera (aunque sea de nylon, hecha en China), el escudo, los uniformes y el folklore (o folclor).

El folklore parece ser una foto antigua, de tonos sepia. Representa esos folletos de Chile que uno puede obtener en cualquier embajada. Niño vestido de huaso, mantilla y sombrero. ¿Cuándo fue la última vez que vi uno de esos de verdad (no esos disfrazados de huaso)? Creo que quince años atrás, viajando en el medio de la nada. Fulano y cumbias es folklore, aunque no tengan espuelas.

Patria, al fin y al cabo, es un sinnúmero de estereotipos, pegados con cinta adhesiva, formando un mosaico que quedó estancado en el tiempo. Patria es también memoria, destino, punto de partida, y justificación para tomarse unos tragos. Patria es pérdida, encuentro, abrazo y justicia esquiva.

¡Feliz fiestas patrias!

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