Publicado por Luis el 10 - 06 - 2008 a las 3:21 pm
Ex y hoy
Era un devorador de libros, particularmente de poesía chilena. No tenía mucho dinero, pero cuando algo había, cling de caja registradora y compraba algo que me llamaba la atención. Evitaba a las sombras de costumbre: Neruda, Mistral, Parra y Huidobro. Son autores tan poderosos que tienen efectos alelopáticos, consumen totalmente al lector, que queda escribiendo como ellos. Buscaba en librerías de usados, o librerías de consignación o en cualquier lugar que de repente tuviera menos comunes.
Era de cine-arte y teatro-arte y música-arte y casi cualquier actividad cultural con el sufijo -arte. Woody Allen era lo más popular que podía ver. Sabía la discografía completa de Spinetta. Estuve en funciones con quince personas, en locales que daba miedo tocar las paredes; quizás qué podía uno agarrar.
Participé con amigos en la búsqueda de las cervezas más baratas en Santiago. Y terminamos en bares de mala muerte, y clandestinos tomando unas cervezas en cajas de plástico, de esas que se usan para acarrear las botellas. En locales que daba miedo tocar las paredes; quizás qué podía uno agarrar… y me enfermé un par de veces.
Hoy leo mucho, pero pocos libros. No escucho, veo, miro mucho -arte. Algunas películas que valen la pena (Brodeuses o Everything is illuminated, por ejemplo), pero no muy seguido. No recuerdo la discografía de Spinetta, pero a veces todavía lo escucho. No busco cervezas baratas, porque me gusta disfrutar lo que bebo.
Quizás lo que sucede es que quiero ser yo. No un estereotipo, no el maharishi de que hago (como decía un amigo), yo. El ex yo era consecuente con lo que se suponía que tenía que disfrutar y buscar; consecuente hasta lo dolorosamente aburrido. El yo presente es una contradicción caminante, de gustos burgueses y debilidades vulgares, donde coexisten música de Chapman stick con Lucho Barrios (fase boleros). Me prefiero hoy.
Leave a Reply