Océano

En un solo vuelo, trato de cruzar el océano:

  • He cambiado mis brazos por sendas alas de albatros fosforescente.
  • He dividido mi visión en longitudes de ondas a rangos infrarojos y termales.
  • He adaptado mis oídos como antena en cráneo de murciélago.
  • He reemplazo mis costillas por un mini giroscopio a 64 bits.
  • Ya está todo listo para la travesía y su contexto.

Quedando solo por resolver, los límites del horizonte.

Tiempo abyecto

De comentarios imbéciles, de palabras mal anudadas que solo sirven para llenar de ruidos las moradas electro configuradas.

De respuestas claudicadas a la razón que inflaman los televisores y nos hacen perder de vista las estrellas de la noche.

De imágenes basadas en lo obvio, donde el creador sigue los designios de la gran masa y la masa el perfume de sueños imposibles.

Ya no hay tiempo para caminar de noche/día.
Ya no hay tiempo para detenerse/seguir.
Ya no hay tiempo y no nos queda movimiento.

Pero poeta de este espacio. ¿Por que te quejas del tiempo?

¡Abyecto el poeta cibernético y su pluma de pedales a 4 bits!

¡Que borren su huella dactilar como castigo general!

Nadie se salvará de esta abyección general y de la muerte colectiva que les tengo preparada: a) por debajo de las mesas, b) entre los vidrios de las ventanas.

¡Atención a todos!

Solo los pájaros de la mañana podrán ser resucitados.

Fonda y circo

Pan: las fondas son nuestra Roma de bacanales, tomar y comer hasta reventar, olvidar por un momento lo efímero y lo eterno, olvidarlo todo por un anticucho. Danzas rituales, cumbias explosivas ahogando toda competencia, porque tocamos nuestros dioses bailando cumbia con un anticucho en la mano y un vaso de pipeño en la otra.

Circo: Don Francisco jugando Pong, Martín Vargas sacándole (¿o fue sacándose?) la cresta a combos, el ñato chileno que más se parecía a Charles Bronson, el Tiburón Contreras engrasado para sobrevivir sus hipotérmicas aventuras. Las bacanales de septiembre interrumpidas por un camión desbocado, aplastando comensales; pero fue una fonda nomás.

De ahí seguimos celebrando con pan y circo tapando el horror, fondas de la Asunción, fondas de la confesión, fondas de la absolución colectiva, fondas de revelación cuma, versión sudaca de Roma licensiosa. Fondas del olvido.

Igualito.

Antes de salir de aquí

Me dijiste veo que todo está cambiando más rápido de lo previsto.

Estábamos solos en ese espacio de nuevas ideologías, dogmas y preceptos refractarios.

Giro colgado a luminarias positivistas.

No se caminar con el verbo y ni con el cálculo
no se caminar con la sintonía de lo que está pasando afuera
no se caminar bajo nubes sin un para-rayos tornasol.

Solo quedémonos en silencio durante este momento
y miremos con el agua transparenta nuestros pies en el río
y nos obliga a bajarnos de los árboles amarrados al paisaje.

Vale la pena este momento
donde el agua sigue mojando este cuadrado de ciudad
donde lo que vive moja el aire y lo transforma en tormenta conocida.

Antes de salir de aquí
me dijiste: ponle llave a nuestra puerta,
y que el aire cuide los recuerdos que todavía flota fresco.

Añoro

Añoro un paisaje diferente
un espacio sin isotropias y cálculos relevantes
como un vuelo de pájaro perfecto sobre el mar.

Añoro un tiempo contradictorio
sin presente ni pasado
solo construido de destellos luminosos.

Veo hacia el sol y miro la salida de miles de fotones polvorientos
que traen entre sus siluetas el pasado del universo,
donde fue que comenzamos esta historia.

Afuera, el agua cae con cargo a la conciencia de este momento inconcluso y relevante.

Espacio finito de máquinas a vapor en el horizonte:

Al futuro, al posterior futuro, al más halla futuro

donde añoro que vuelvas a decirme,

respira tranquilo tranquilo nuevamente.

Banderas

Luca Prodan se rió de la bandera Argentina

Yo quiero a mi bandera (bis4)
Planchadita (bis5)

La bandera de Chile fue descrita intensamente por Elvira Hernández (PDF de legalidad disputable):

Come moscas cuando tiene hambre La Bandera de Chile
en boca cerrada no entran balas
se calla

allá arriba en su mástil.

Nos juntamos a comer con amigos y la presencia del Union Jack es inescapable. Una bandera chiquita en la cocina, unos banderines en el patio, los individuales en la mesa. Treinta y cinco años atrás el Union Jack estaba en Picadilly Circus, disquería en Providencia. Las banderas nos transportan, pero son pedazos de genero, matamos por la bandera, torturamos bajos sus colores y saludamos con un beso. Tapamos la cara con la bandera tricolor y es ‘por la patria’. Planchadita, planchadita, planchadita…

Es el hermoso azul Wünelfe, el lucero de ocho puntas. Resistencia contra los chilenos basada en el poder de Venus.

S (ese era nu nombre) tuvo su casa rayada con la bandera de EEUU acusado de espía. Nadie sabía que había renunciado a su ciudadanía décadas atrás, avergonzado por Vietnam, y que jamás logró regresar: murió en Australia sin poder ver nuevamente la bandera.

Izar, arriar, izar, arriar, izar, arriar hasta perder el sentido como dijo Elvira. Flotando gigante entre edificios fiscales, un símbolo monstruoso hecho de tela de paracaída, un símbolo acogedor como un té con miel y limón.

Si uno mira atentamente la ciudad parece una bandera, sucia, deshilachada. La bandera de la policía repartiendo palos, la bandera de los resignados a continuar en movimiento perpetuo, la bandera de la poetisa urbana.

El descanso

A la entrada de los sueños esta el descanso.

Como una boca que se transforma en un largo beso casual e inesperado.

Solo los dioses lo saben:

Es el descanso Ecuatorial que llega  a los pies desde las aguas de un mar en invierno aumentado

Vienen entonces los sueños que se posan sobre mis hombros  a espacios milenarios.

Castañas

Anónimo dejó las castañas en el asiento del parque
curiosamente formó una familia en la lluvia
una por una, recogió las castañas
con la mano del gato
una para ti, dos para mi
con mano de gato mojado en llovizna frontal
esa que dura por semanas.

Anónimo abandonó las castañas del gato.

Las castañas del gato (Foto: Luis).
Las castañas del gato (Foto: Luis).